Se trata de Lucrecia Scaglia, quien junto a su hija de 16 años comenzó a señalizar con pintura los baches más profundos en el tramo que une Cañada Rosquín con San Vicente, y se llevó una sorpresa: a los pocos días, los pozos marcados aparecieron tapados.
Lucrecia viaja diariamente a San Vicente porque su hija estudia en la escuela técnica. El mal estado de la ruta, con numerosos pozos y accidentes frecuentes, fue el detonante de la iniciativa.
“Empecé a viajar muy seguido a San Vicente y la impotencia de ver demasiados pozos, demasiados accidentes, romper cubiertas, motos, autos… Un día le dije a mi hija: ‘¿Qué te parece si lo señalizamos?’”, relató.
Como ciudadana preocupada por lo que pudiera llegar a suceder y ante el riesgo constante para quienes transitan a diario, decidió actuar por su cuenta. “La primera vez compré cuatro litros de pintura roja y nos fuimos con mi hija para hacer el trabajo en momentos en que no pasaba nadie y con mucho cuidado”, contó.
Suelen realizar la tarea los días domingo, cuando el tránsito es menor y pueden trabajar con más tranquilidad.
Fuente: PortalPellegrinense










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