Diego Fridman contó en Para Todos cómo es la rutina diaria en medio del conflicto: alarmas, refugios y clases virtuales.
En el programa Para Todos, conducido por Leonel Cavallera en LT23 Radio San Genaro, el santafesino Diego Fridman brindó un crudo testimonio sobre la vida cotidiana en Israel en medio del conflicto.
Desde una ciudad cercana a Tel Aviv, explicó que los días están marcados por constantes alertas de misiles que obligan a la población a refugiarse en espacios seguros. “Tenés entre 10 y 15 minutos para llegar a un cuarto seguro cuando suena la alarma”, detalló, describiendo un sistema automatizado que interrumpe cualquier actividad en los teléfonos para advertir a la población.
Fridman señaló que existen dos tipos de refugios: búnkeres en edificios antiguos y habitaciones reforzadas dentro de viviendas más modernas. En ambos casos, las estructuras están diseñadas para resistir impactos y proteger a las familias.
En cuanto a la vida diaria, indicó que el país continúa funcionando con limitaciones: muchos adultos trabajan de forma remota y los niños tienen clases virtuales. Sin embargo, reconoció que la situación es compleja, especialmente para los más chicos, que ven alteradas sus rutinas.
Sobre el abastecimiento, aseguró que no hay faltantes generalizados en supermercados, aunque aclaró que la situación varía según la región. En el plano emocional, admitió que el impacto psicológico es inevitable: “Uno se acostumbra, pero afecta, sobre todo a los niños”.
El testimonio permitió reflejar cómo, en medio de la tensión, la población intenta sostener cierta normalidad mientras convive con la incertidumbre y el riesgo permanente.








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