La situación de la histórica empresa santafesina genera preocupación por el impacto sobre más de 700 trabajadores y alrededor de 150 productores tamberos.
La crisis de Lácteos Verónica continúa profundizándose y ya encendió alarmas tanto en el ámbito político como judicial de la provincia de Santa Fe.
Con sus plantas ubicadas en Suardi, Lehmann y Clason prácticamente paralizadas desde hace varios meses, la empresa acumula importantes deudas salariales, cheques rechazados y denuncias vinculadas a un presunto vaciamiento.
Ante el agravamiento del conflicto, intendentes, senadores provinciales, funcionarios y representantes del sector productivo comenzaron a coordinar acciones para intentar evitar el cierre definitivo de la firma y preservar las fuentes laborales.
La situación impacta directamente sobre más de 700 trabajadores y unos 150 productores tamberos que abastecían a la compañía, generando una fuerte preocupación económica y social en distintas localidades de la región.
En paralelo, crecieron las sospechas sobre posibles movimientos financieros de la empresa y la situación patrimonial de la firma. Además, trabajadores denuncian que actualmente no estaría ingresando leche a las plantas industriales y advierten problemas relacionados con aportes previsionales y cobertura médica.
Mientras tanto, diferentes sectores políticos y judiciales analizan posibles alternativas para sostener la actividad productiva. Entre las opciones que comenzaron a mencionarse aparece incluso la posibilidad de avanzar con algún tipo de intervención o expropiación transitoria que permita mantener operativas las plantas y evitar la pérdida masiva de puestos de trabajo.
El conflicto sigue escalando y ya se convirtió en uno de los temas industriales y laborales más delicados de la provincia en las últimas semanas.








