La empresa de Cañada Rosquín logró la habilitación del SENASA para exportar y ya concretó operaciones con Bolivia, Paraguay y Brasil. Su titular, Hugo Bearzotti, repasó la historia de la firma y los proyectos para esta nueva etapa en diálogo con Empresas en Acción.
El Rosquinense nació en 1976, cuando un grupo de siete amigos tomó las riendas de un emprendimiento que había quedado abandonado. Con el paso de los años, el proyecto fue creciendo y Bearzotti quedó al frente de la empresa entre 1996 y 1997. Desde entonces, atravesó distintas etapas económicas y productivas hasta consolidarse entre las firmas importantes del rubro de repostería y heladería.
En una nueva edición de Empresas en Acción, Camila Mansilla dialogó con Hugo Bearzotti, titular de la empresa, quien destacó que actualmente venden alrededor de diez veces más que en sus comienzos y abastecen a reconocidas fábricas de alfajores y otros productos de distintos puntos del país.
Uno de los hitos más importantes de esta etapa es la habilitación del SENASA para exportar. Bearzotti explicó que alcanzar esa certificación demandó años de trabajo, inversiones y mejoras en los procedimientos y normas de calidad. La empresa ya concretó operaciones con Bolivia, Paraguay y Brasil, y busca ampliar su presencia en otros mercados.
El titular también se refirió a las exigencias de un mercado cada vez más competitivo y a la importancia de mantener la calidad y estabilidad de los productos, adaptándose a las necesidades de cada cliente. En ese sentido, señaló que la tecnificación de las fábricas que utilizan dulce de leche como materia prima requiere un trabajo permanente de mejora.
Actualmente, El Rosquinense cuenta con alrededor de 40 empleados estables y también genera puestos de trabajo temporarios durante la producción de turrones para la temporada navideña. Bearzotti remarcó, además, el vínculo de la empresa con la comunidad de Cañada Rosquín y su aporte al desarrollo de la región.
De cara al futuro, la firma continúa invirtiendo en infraestructura, maquinaria y automatización. Entre los proyectos en marcha se encuentra la instalación de un sistema de climatización para mejorar las condiciones de trabajo y contribuir a la calidad del producto.
A 50 años de sus comienzos, El Rosquinense mantiene sus raíces en Cañada Rosquín y suma un nuevo objetivo: fortalecer su presencia en el mercado argentino y avanzar en la conquista de clientes en el exterior.




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