Cada 11 de febrero, la Iglesia católica celebra a Nuestra Señora de Lourdes, advocación mariana que surgió de las apariciones de la Virgen María a Bernardita Soubirous en 1858, en la gruta de Massabielle, al sur de Francia. Ese día se recuerda la primera aparición, cuando la “bella Señora” se manifestó ante la niña de 14 años, pidiéndole rezar el rosario y hacer penitencia por los pecadores.
En las 18 apariciones siguientes, la Virgen reveló su identidad como “la Inmaculada Concepción” y señaló una fuente milagrosa que, desde entonces, atrae a millones de peregrinos en busca de curaciones físicas y espirituales.
La fecha también coincide con el Día Mundial del Enfermo, instituido por el papa Juan Pablo II en 1993, precisamente para vincular la devoción lourdesiana con la oración por quienes sufren








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