Con apenas ocho años, vestido de gaucho y con un bombo, Augusto vivió una experiencia inolvidable: tocar en las peñas del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María. Lo hizo con naturalidad, con alegría y con esa mezcla de inocencia y pasión que solo tienen los chicos cuando hacen lo que aman.
“Es una emoción enorme”, cuenta Carla, su mamá, todavía atravesada por lo vivido. “Se sienten un montón de cosas juntas, pero sobre todo felicidad por lo que él está viviendo, y más sabiendo que es tan chiquito”.
La música nunca fue algo ajeno en la casa. El folklore sonaba desde siempre: chacareras los domingos a la mañana, guitarras, bombos y voces que formaron parte de la vida cotidiana. Augusto creció entre asados, cumpleaños y guitarreadas, rodeado de amigos de su papá que lo incluían aun cuando él no sabía tocar. “Con palitos, con lo que tenía, siempre estaba ahí”, recuerda Carla. Su primer bombo llegó cuando tenía apenas un año y medio; antes de caminar, ya marcaba el ritmo.
Ese vínculo natural con la música lo llevó, casi sin darse cuenta, a convertirse en bombisto. A los tres años comenzó a tocar, a los cinco tomó clases y hoy se forma con referentes del género. Además, integra el ballet Sentimientos Encontrados, donde no solo baila con los más chicos, sino que también toca el bombo junto al ballet mayor, compartiendo escenario con adultos.
La experiencia en Jesús María llegó de la mano de un viaje con su papá, una promesa cumplida. En el camping, como ocurre tantas veces en ese festival, la música empezó a sonar de manera espontánea. De ahí a las peñas hubo apenas un paso. Integrantes de grupos como Los Ranqueles de Córdoba lo invitaron a subir al escenario. Tocó varios temas, incluso con un bombo prestado, y el público respondió con aplausos y emoción.
“Yo no me lo imaginaba”, cuenta Augusto con la simpleza de su edad. “No había llevado el bombo, era prestado, pero no cuesta… te tenés que acostumbrar”. Para él, todo fue “muy lindo”. Para los que lo vieron, fue mucho más: la confirmación de un talento genuino.









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