Autoridades provinciales, legisladores y directivos de la firma mantuvieron una reunión para analizar posibles salidas al conflicto que afecta a unos 700 trabajadores.
En el marco de la profunda crisis que atraviesa la empresa láctea Verónica, funcionarios del Gobierno de Santa Fe, legisladores provinciales y representantes de la firma mantuvieron una reunión virtual con el objetivo de avanzar en posibles soluciones que permitan garantizar la continuidad de la actividad.
El encuentro fue impulsado por el senador Felipe Michlig y contó con la participación de sus pares Alcides Calvo y Diana Rasetto. También estuvieron presentes los ministros de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, y de Trabajo, Roald “Coco” Báscolo, junto a otros funcionarios del área productiva. En representación de la empresa participaron Gonzalo y Alejandro Espiñeira, miembros de la familia propietaria.
Durante la reunión, los directivos señalaron que se encuentran evaluando distintas alternativas para superar la crisis. Entre las opciones analizadas se destacan la posibilidad de una venta total o parcial de la compañía, así como la búsqueda de financiamiento que permita reactivar la producción.
Si bien no se alcanzaron definiciones concretas, desde el sector político insistieron en la necesidad de que la empresa tome decisiones en el corto plazo para reducir la incertidumbre y evitar mayores complicaciones.
Uno de los puntos destacados fue la participación de Alejandro Espiñeira, quien intervino por primera vez en una instancia formal de diálogo en medio del conflicto, lo que fue considerado como un gesto positivo por parte de las autoridades.
Las partes coincidieron en la importancia de sostener el diálogo y continuar trabajando de manera conjunta para encontrar una salida que permita preservar tanto la actividad productiva como los puestos de trabajo.
Actualmente, la empresa enfrenta una situación crítica: no abona salarios ni aportes a unos 700 trabajadores, aunque recientemente dejó sin efecto un pedido de quiebra. Sus plantas ubicadas en Lehmann, Suardi y Clason permanecen abiertas, pero sin actividad desde hace aproximadamente cinco meses.









