La periodista especializada en lechería Elida Thiery analizó la delicada situación de Sancor, que solicitó su propia quiebra tras arrastrar una profunda crisis durante años. La empresa enfrenta una deuda cercana a los 120 millones de dólares y varios meses de salarios impagos, en un escenario que genera fuerte preocupación.
Thiery explicó que el caso de Sancor no representa al conjunto del sector lechero argentino, el cual —según remarcó— mantiene dinamismo y oportunidades de crecimiento. Sin embargo, señaló que la situación de la cooperativa responde a problemas estructurales que se vienen acumulando desde hace más de tres décadas.
Entre los factores principales, mencionó la pérdida sostenida de productores, el cierre de plantas y la caída en los niveles de producción. A esto se suma un fuerte conflicto con el gremio Atilra, que profundizó la paralización de la actividad y agravó el escenario interno.
Actualmente, la producción de la empresa es muy limitada, reflejando el deterioro de su estructura operativa. La definición sobre la quiebra quedará en manos de una asamblea de socios, que deberá resolver el futuro inmediato de la histórica cooperativa.
A pesar de este panorama, Thiery remarcó que la lechería argentina tiene перспективas positivas, siempre que se apueste a la capacitación, la innovación y nuevas estrategias productivas. En ese sentido, diferenció claramente la crisis de Sancor de la realidad general del sector, que continúa mostrando potencial de desarrollo.








