La altura alcanzó los 4,95 metros, por encima del nivel de evacuación. Aunque el primer pico ya pasó y el río comenzó a bajar, las proyecciones advierten sobre una posible nueva crecida que podría llegar a los 6 metros.
En una comunicación desde Corrientes, Claudio dialogó con Carlos, periodista de Panorama de Noticias de Ituzaingó, para conocer la situación de la región ante la creciente del río Paraná y el importante caudal de agua proveniente de las altas cuencas de Brasil.
Según explicó el periodista, el panorama se encuentra controlado y el primer pico de la creciente ya pasó. Sin embargo, los municipios de Ituzaingó y San Antonio mantienen el monitoreo y trabajan junto al Gobierno provincial en medidas de prevención.
La situación afecta especialmente a las zonas insulares y a los productores rurales. La mayoría de los ganaderos logró trasladar sus animales hacia tierra firme, principalmente al sector conocido como La Mosca, donde reciben asistencia con alimentos y medicamentos. No obstante, se registraron pérdidas de ganado y perjuicios en distintas actividades productivas. Algunos productores también optaron por no sembrar ante el riesgo de que sus campos quedaran bajo agua.
En Ituzaingó, el río alcanzó los 4,95 metros, por encima del nivel de evacuación establecido en los 4 metros. Al momento de la entrevista, la altura había descendido a 3,75 metros, aunque persiste la preocupación por las lluvias en Brasil y la evolución de las altas cuencas.
Otro de los sectores afectados es el turístico: las playas de Ituzaingó continúan cubiertas por el agua, lo que genera incertidumbre de cara a la próxima temporada de verano.
Si bien las condiciones muestran una mejora, las proyecciones advierten sobre la posibilidad de un nuevo pico durante diciembre, que podría llevar el nivel del Paraná hasta los 6 metros.




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