La empresa, propietaria de la marca La Paulina, busca retomar la actividad mediante un esquema de trabajo a fasón. La iniciativa fue presentada ante la Justicia y cuenta con el respaldo del gremio Atilra, que considera que puede contribuir a preservar los puestos laborales.
La industria láctea suma un nuevo capítulo en la crisis de Lácteos Verónica. Molfino Hermanos, firma controlada por el grupo peruano Gloria y propietaria de marcas como La Paulina, presentó ante la Justicia una propuesta para reactivar dos de las principales plantas de la empresa santafesina: las ubicadas en Lehmann y Clason.
La iniciativa contempla un esquema de trabajo a fasón, mediante el cual Molfino utilizaría la capacidad industrial de las instalaciones para procesar materia prima por encargo. De esta manera, Verónica podría generar ingresos sin desprenderse inicialmente de sus activos.
El proyecto prevé una implementación en dos etapas. La primera estaría concentrada en la planta de Lehmann, donde se buscaría recuperar parte del procesamiento de leche fluida, el secado de leche en polvo y la elaboración de quesos. Una vez estabilizada esa actividad, se incorporaría la fábrica de Clason.
Uno de los puntos relevantes es el respaldo de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra), que anticipó que solicitará la aprobación judicial de la propuesta al considerarla una alternativa concreta para sostener los puestos de trabajo.
Sin embargo, el planteo deberá atravesar distintas instancias judiciales. En una primera resolución, el juez subrogante Horacio F. Robledo rechazó el pedido de Molfino para notificar directamente a los acreedores y trabajadores sobre la oferta, por cuestiones formales del procedimiento.
Una operación atravesada por otras negociaciones
La propuesta también genera interrogantes por la situación de la planta de Clason, que ya había sido incluida en una operación de compraventa anterior. Antes de ingresar al concurso preventivo, la conducción de Verónica había firmado, el 2 de julio, acuerdos para vender esa unidad a Lacterra por 9 millones de dólares y la planta de Suardi a Copalac por 6,5 millones de dólares.
Esas operaciones fueron cuestionadas por delegados gremiales y todavía no cuentan con la autorización judicial definitiva.
La crisis de Verónica y el futuro de sus trabajadores
La empresa arrastra un pasivo declarado superior a los 80 millones de dólares y atraviesa una profunda crisis financiera y productiva. Históricamente llegó a procesar un millón de litros de leche diarios, pero su actividad se redujo considerablemente hasta detenerse por completo hacia fines de 2025.
La paralización afectó a unos 700 trabajadores de sus tres establecimientos, que atravesaron atrasos salariales, pagos parciales y dificultades en el cumplimiento de los aportes previsionales.
Molfino ya había trabajado bajo la modalidad de fasón en la planta de Lehmann durante el año pasado, aunque aquel acuerdo finalizó en diciembre de 2025. La nueva propuesta vuelve a poner sobre la mesa una alternativa para recuperar parte de la actividad industrial y sostener los puestos de trabajo vinculados a la empresa.
La iniciativa deberá ahora avanzar en el proceso judicial, mientras trabajadores, productores y localidades de la cuenca lechera siguen de cerca las definiciones sobre el futuro de una de las históricas empresas del sector.
Fuente: Punto Biz







Comentar sobre esta publicación