Desde INTA Roldán, el ingeniero Juan Ibarlucea brindó pautas técnicas sobre fechas, manejo del suelo, elección de semillas y control de malezas.
En diálogo con el programa Zona Rural en LT23, el especialista del INTA Roldán, Juan Ibarlucea, destacó que el período comprendido entre fines de marzo, abril y los primeros días de mayo representa la ventana óptima para la siembra de alfalfa. Sin embargo, advirtió que las recientes lluvias generaron demoras, especialmente en lotes donde los cultivos antecesores aún no fueron levantados.
En ese sentido, explicó que los mejores antecesores son el maíz para silo, la soja o el girasol, ya que permiten una mejor implantación al dejar menor cantidad de rastrojo. También subrayó la importancia de elegir semillas de buena calidad, controlar su poder germinativo y evitar la presencia de malezas.
Respecto al manejo del suelo, remarcó que la alfalfa responde muy bien a la fertilización fosforada, una práctica clave en gran parte del sur santafesino donde suelen registrarse deficiencias de este nutriente. Además, recomendó una siembra superficial —entre 1,5 y 2 centímetros—, con distancias entre surcos cercanas a los 15-17 centímetros y velocidades bajas para lograr una distribución uniforme.
Finalmente, alertó sobre el incremento en la presión de malezas, especialmente en soja, y adelantó que se trabaja en jornadas técnicas para abordar estrategias de control químico, mecánico y cultural, con el objetivo de mejorar la eficiencia productiva y retrasar la resistencia a herbicidas.








