Una foto compartida en redes sociales derivó en una emotiva charla al aire que reflejó el profundo arraigo de LT23 Radio San Genaro en la vida cotidiana del campo y de varias generaciones de oyentes.
Las grandes historias suelen aparecer donde menos se las espera. Esta vez fue una simple fotografía publicada en redes sociales la que permitió descubrir una de esas anécdotas que explican por qué LT23 Radio San Genaro sigue ocupando un lugar especial en el corazón de miles de oyentes.
Todo comenzó cuando Leonel Cavallera observó una imagen tomada en una granja avícola. La foto mostraba un galpón de pollos, con sus comederos y bebederos, pero hubo un detalle que llamó particularmente la atención: una radio colgada en el interior del establecimiento.
La curiosidad pudo más. Al ampliar la imagen, se comprobó que el dial estaba sintonizado en AM 1550, la frecuencia de LT23. El dueño de la publicación era Andrés Sarich, productor rural de la zona de Maciel, quien aceptó compartir su historia al aire.
Durante la entrevista, Sarich contó que la radio forma parte de su rutina diaria desde hace décadas. Mientras trabaja en la crianza de pollos, en la producción ganadera o realizando tareas rurales, LT23 lo acompaña permanentemente.
“Escuchamos la radio todos los días”, relató. Incluso explicó que en el establecimiento tienen una radio encendida las 24 horas junto a los animales. Según señaló, además de ser compañía para quienes trabajan en el campo, también contribuye a generar un ambiente más tranquilo para la hacienda.
La conversación recordó una antigua anécdota de la región, en la que un tambo había cambiado la emisora que sonaba durante el ordeñe. Según relataron sus protagonistas, la modificación habría coincidido con una disminución en la producción de leche. Al volver a sintonizar LT23, la situación se normalizó. Más allá de la veracidad científica del hecho, la historia refleja el valor que muchos productores le atribuyen a la radio como parte del entorno rural.
Pero la relación de Andrés con LT23 va mucho más allá de la zona. Contó que mantiene una relación sentimental con una mujer de Lima, Perú, y que durante sus viajes al país vecino encontró la forma de seguir conectado con la emisora a través de la aplicación para celulares.
“Estaba acostumbrado a escuchar la radio y la extrañaba. Entonces descargamos la aplicación y empecé a escuchar LT23 desde Perú. Incluso ella también la escucha”, relató entre risas.
La entrevista terminó convirtiéndose en un homenaje a los oyentes que acompañan a la radio desde hace generaciones. Personas que trabajan en el campo, en talleres, comercios o hogares y que encuentran en LT23 una presencia cotidiana que trasciende la información y el entretenimiento.
Con más de seis décadas de historia, LT23 continúa siendo una referencia para la región. Y relatos como el de Andrés Sarich demuestran que la radio sigue formando parte de la vida diaria de quienes producen, trabajan y construyen el entramado social del interior santafesino.
Una radio colgada en un gallinero terminó contando mucho más que una simple historia: mostró el vínculo de confianza, cercanía y pertenencia que une a LT23 con su audiencia desde hace más de 60 años.








