La investigadora repasó casos impactantes, experiencias personales y el avance de estudios científicos sobre fenómenos aéreos no identificados
La investigadora y ufóloga argentina Andrea Simondini dialogó con el programa “Afectados” y compartió su extensa trayectoria vinculada al fenómeno OVNI, una pasión que heredó de su madre, Silvia Pérez Simondini, reconocida pionera de la investigación ufológica en Argentina.
Actualmente radicada en Victoria, Entre Ríos, Andrea relató que su interés por estos fenómenos comenzó desde muy pequeña, primero a partir de una experiencia familiar ocurrida en Caleta Olivia y luego tras un avistamiento propio que vivió en Buenos Aires cuando era niña. Desde entonces, dedica gran parte de su vida al estudio, documentación y análisis de fenómenos aéreos no identificados junto a otros investigadores del país y del exterior.
Durante la entrevista recordó algunos de los casos más impactantes investigados a lo largo de los años. Entre ellos destacó el caso de Modesto Colman, ocurrido en Victoria en 1992, donde un hombre aseguró haber sido atacado por un objeto desconocido mientras cerraba el paso de agua de un molino. También mencionó el famoso episodio de Bariloche en 1995, cuando un avión de Aerolíneas Argentinas habría sido seguido por un extraño objeto luminoso antes de aterrizar.
Simondini explicó además el trabajo que realizan desde el Museo del OVNI de Victoria, un espacio donde exhiben documentos, fotografías, piezas recuperadas y materiales sometidos a análisis científicos en laboratorios internacionales. Según indicó, algunos de esos elementos continúan sin explicación concluyente.
Otro de los temas abordados fue el creciente interés de distintos gobiernos en torno al fenómeno OVNI. Andrea destacó especialmente los recientes procesos de desclasificación de archivos impulsados en Estados Unidos y señaló que hoy existen investigaciones oficiales mucho más abiertas que décadas atrás.
En ese contexto, valoró la presentación en Entre Ríos de un proyecto de ley destinado a registrar oficialmente fenómenos anómalos en la provincia, algo que consideró un avance importante para la investigación seria y responsable.
Finalmente, la investigadora aseguró que, lejos de encontrar respuestas definitivas, cada nuevo caso abre más interrogantes. “El techo se sube todo el tiempo”, expresó, dejando en claro que el misterio y la búsqueda permanente siguen siendo el motor principal de su trabajo.








